lunes, 26 de enero de 2009

CIRUGIA

Entre el 25% a 40% de los pacientes con colitis ulcerosa eventualmente pueden necesitar remover su colon debido a una hemorragia masiva, enfermedad grave, perforación del colon o riesgo de cáncer. Algunas veces el médico puede recomendar la remoción quirúrgica del colon debido a falla del tratamiento médico o por que los efectos colaterales de los corticoides u otras drogas amenacen la salud del enfermo.
Pueden ejecutarse una o varias intervenciones quirúrgicas. La más frecuentemente utilizada es la proctocolectomía con ileostomía, la cual se efectúa en dos etapas. En la proctocolectomía el cirujano remueve el colon y el recto. En la ileostomía, el cirujano crea un pequeño orificio en el abdomen, llamado ostoma, y le adhiere el extremo final del intestino delgado, llamado íleon. Este tipo de ileostomía es llamada ileostomía de Brooke. Las heces viajan a través del intestino delgado y se eliminan a través del ostoma. El ostoma tiene un tamaño aproximado al de una moneda y usualmente se ubica en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Sobre la ostomía se coloca una bolsa para recoger las heces, y el paciente vacía la bolsa cuando lo necesita.
Una alternativa a la ileostomía de Brooke es la ileostomía continente. En esta operación, el cirujano usa el íleon para crear una bolsa dentro del abdomen inferior. La materia fecal desemboca en esta bolsa y el paciente drena la bolsa insertando un tubo dentro de ella a través de una pequeña apertura a prueba de fugas. El paciente debe llevar una bolsa externa solamente durante los primeros meses posteriores a la operación. Algunas complicaciones posibles de la ileostomía continente incluyen disfunción de la apertura a prueba de fugas, lo cual requiere reparación quirúrgica, y la inflamación del pouch (bolsa), conocida como pouchitis, la cual es tratada con antibióticos.
Una anastomosis íleo-anal permite al paciente mantener el movimiento intestinal normal debido a que se preserva parte del recto. Este procedimiento se está convirtiendo rápidamente en la operación más común para la CU. En esta intervención el cirujano remueve la parte enferma del colon y el interior del recto, dejando intactos los músculos del recto. Luego el cirujano conecta el íleon dentro del recto y el ano, creando un pouch (bolsa). Las heces desembocan dentro del pouch y pasan a través del ano mediante una maniobra manual. El movimiento intestinal puede ser más frecuente y acuoso que lo normal. La pouchitis es la complicación más común de este procedimiento.
Ninguna operación es apropiada para todos los pacientes. La cirugía a utilizar depende de la severidad de la enfermedad y de la necesidad del paciente, expectativas y modo de vida. El paciente enfrentado a esta decisión debe obtener toda la información posible hablando con sus médicos, con las enfermeras que trabajan habitualmente con los pacientes operados de colon y con otros pacientes operados de colon. Organizaciones de defensa de pacientes brindan ayuda directa a la gente a través de grupos de soporte y otros recursos informativos.
La mayor parte de los pacientes con CU nunca piensan necesitar una cirugía. Pero si la cirugía eventualmente resulta necesaria, no obstante, mucha gente encuentra satisfactorio el conocer que luego de la operación, la colitis se cura y la mayor parte de la gente desarrolla una vida activa y normal.

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